TiflogLibros

Martes, 22 de septiembre de 2009

C:\ >Tifloencuentro Iguaz? 2009 - Una cr?nica

Julián Mega de Neuquén, participante incansable de todos los Tifloencuentros, relata esta experiencia.

 Amigos de Tiflolibros:
Luego de un tiempo, donde el Tifloencuentro que vivimos en Iguazú ya tiene una perspectiva de unos cuantos días en nuestros distintos lugares, me pongo a escribirles sobre lo ocurrido allí, aclarando que es sólo por haber sido obligado por cierta persona pelilarga que nos ha forzado a hacerlo, so pretexto de dejarnos fuera de futuros encuentros.
Y no sólo eso, sino que amenazó con una enoorme porción de arroz con leche!
Por lo tanto, así cuasi voluntariamente quisiera compartirles algunas cosas vividas en esa semana.

Como en cada Tifloencuentro, llegamos con muchas espectativas y sobretodo inmensas ganas de divertirnos.
Ese primer día fue abundante en frases como estas:
Hoola, cómo estás? tanto tiempo.
Pero también hubo de estas:
Hoola, mucho gusto, soy fulano de tal, y vos quién sos?
Ah, y sorpresivamente abundaron estas frases:
Ah, sos Lucía? Cuál Lucía?
Ah, sos Montse, Cuál Montse?
Pues en este Tifloencuentro hubo abundancia de varios nombres femeninos.

Las nuevas voces a identificar eran múltiples.
Sin embargo pronto, a través de las bromas y las inevitables confusiones el grupo fue tomando el rumbo esperado. El rumbo a las risas sonoras, los chistes oportunos, los relatos anecdóticos de otros momentos y una energía que se incrementaba, que contagiaba.
La cena de apertura tuvo una caracteristica que se repitió durante todas y cada una de las comidas Tifloencuentreras: calidad y abundaancia.
El segundo día concurrimos al Parque Nacional Cataratas del Iguazú. Recuerdo que caminamos (algunos claro) por unos senderos entre la selva misionera, disfrutando de sus fragancias y múltiples sonidos provenientes de una fauna con una marcada presencia en el lugar.
Allí nos encontramos con unos interesados animalitos llamados coatíes. Nos los describieron, explicándonos que se acercan a los visitantes en busca de comida y que si no la encuentran la buscan. Incluso recuerdo que recomendaron a Pablo Lecuona que subiera una bolsita de nylon que llevaba, sino los coatíes se la podían arrancar y huir con el botín!
Más adelante los escuchamos correr y trepar rápidamente a los árboles, para poder degustar algo obtenido del grupo.
Lo que nunca sabremos es si subían para comer algo, o subían escapando de nosotros!
Ustedes que opinan?

Luego de almorzar fuimos en un trencito de recorrido interno por el parque, hasta uno de los lugares emblemáticos de las cataratas, llamado La Garganta del Diablo. Un salto que tiene 80 metros de altura.
Si bien hace algunos años lo ví cuando visité este lugar, ahora desde la ceguera puedo asegurar que no pierde su encanto. Por el contrario se incrementa, pues los matices sonoros son múltiples.
Allí, para resguardarse del agua que salpica un poco a los visitantes, ocurrió el estreno de las capitas protectoras, con un verdadero despliegue multicolor, que sorprendió a más de uno, es decir, a dooss!

Otra excursión muy especial fue la visita al lugar donde las aves de la zona tienen su espacio, su oportunidad de desarrollo.
Nos separamos en dos grupos para no hacer tanto ruido que las moleste.
En este sentido les aseguro que fue un fracaso!
Las cotorras, los loros, los tucanes, las urracas y cuantas aves visitamos, quedaron muy impresionadas por algunos muy raros ejemplares que nosotros podríamos haber aportado.
Es más, se rumorea que luego Tiflolibros recibió algunos pedidos especiales en este sentido, pero que se negó a dejarlos allí, pues ya estaba el hotel pagado para un número determinado!
No sea cosa que luego a algunos familiares se les ocurriera buscarlos, verdad?

Uno de los momentos que no olvidaremos es la excursión en un gomón por el río Iguazú, donde estuvimos navegando muuy cerca del lugar donde caen varios de los saltos llamados San Martín y Tres Mosqueteros.
Y cuando digo muuy cerca es absolutamente literal.
Fue impresionante sentir el agua caer desde el frente, desde la derecha, desde la izquierda, desde tooodooosss laaadooosss.
Recuerdo que el conductor del gomón al principio tenía algo de temor quizás por la presencia de los bastones blancos en su nave. Pero luego de ver claramente cual fue nuestra reacción ante la inmensa cantidad de agua, hasta estuvo dispuesto a proponernos:
- Se animan a ir una vez más y más ceerca?
La respuesta fue afirmativa y unánime:
- Siiií!
Entonces arremetió.
Es imposible para mí poder describirles cuanta agua caía.
Pero lo que sí puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, es que todos los allí presentes quedamos en dos estados:
En primer lugar totalmente satisfechos con lo allí vivido.
Y en segundo lugar: eemmpapaadooosss por unanimidad!

También hubieron anécdotas de todo tipo.
Desde techos que agregaban algo de lluvia interna, si la que había afuera no era suficiente.
O momentos de baños múltiples para alguna integrante, que padeció el tener que colaborar con sus compañeras de habitación.
O el servicio ofrecido por uno de los Tifloencuentreros anunciando que al día siguiente despertaría a las compañeras. Pero que dada la inmensa demanda que suscitó, quedó absorbido en el cuarto piso!
También, a pesar de negarlo la gente del hotel, nuestro servicio secreto puede afirmar que fuimos invadidos por algunos miniseres!
Y parece que el presidente de Tiflolíos quedó disfónico de tanto aclarar qué día es hoy?
Aquí el servicio del TÑ TÑ TÑ queda chico!

Recuerdo y recomiendo los ejemplos de Cesar, nuestro guía oficial, que mediante el uso de sus manos formuló maravillosas explicaciones de la región.
Parece mentira cuantas cosas pueden ser más claras en la vida usando la mano izquierda!

También estuvimos en las cataratas pero del lado brasileño.
Me agradó percibir como se puede sacar el máximo provecho de un lugar si se realiza esto con idoneidad.
Ingresamos en un mirador de uno de los saltos (pero desde frente al mismo, y en tres niveles): arriba, ni bien comienza a caer el agua. Luego bajando un ascensor, desde la mitad del salto. Y finalmente abajo, donde el agua pega con toda su fuerza produciendo espuma, sonido intenso y sensaciones increibles.
Allí nuevamente nuestras elegantes capitas protectoras fueron desplegadas y lucidas.

Luego nos esperaba un almuerzo impetuoso.
Sí, impetuoso. Pues así fue el servicio en cada plato. No podíamos terminar lo que teníamos que ya nos servían más y más y más.
Todo era mucho y rápido, menos una cosa: el cafecito final. Sí, era de dos o tres átomos como máximo! Así de chiquitito.
Menos claro está, para algunos elegidos que pudieron degustar un café más grande.
Los perdonamos, pero que sea la anteúltima vez!
Bueno, pero luego en una galería de Foz Ibuazú, Brasil, pudimos disfrutar de un muy buen café intenso y de buen tamaño.
En ese restaurante brasileño, comenzó uno de los emprendimientos energéticos con mayores posibilidades de crecimiento.
Con su casa central en la ciudad de Buenos Aires, nació allí la empresa de distribución de Feijoada más grande de Latinoamérica!
Una empresa en contínua expansión!

Fue interesante para nosotros la visita a un yacimiento de piedras semipreciosas.
A cielo abierto y en grutas cavadas al efecto fuimos palpando como se encuentran esas hermosas piedras en medio del basalto (una piedra más dura y oscura).
Aquí tuve el privilegio de contar con la ayuda de alguien sumamente experimentado, que me guió en los secretos inesperados de la exploración de estas piedras.
Nunca olvidaré semejante experiencia!

De todas las actividades del Tifloencuentro, sólo una de ellas la realizamos totalmente desparramados.
Fue cuando visitamos Ciudad del Este, Paraguay.
Como es un lugar principalmente dedicado a las compras, nos separamos en pequeños grupitos con un guía en cada uno de ellos.
Por lo tanto, aquí no me pidan que relate anécdotas generales.
Sólo citaré las virtudes como gerente de compras de cierta persona de Tiflonexos, cuando no tiene un teléfono cerca.
Además lo divertido que fue compartir momentos de regateo intenso y creativo, donde hasta se deslizó cierta información muuy íntima que dejó boquiabierta a una vendedora para guaya.
A la vuelta, se comentó en el hall del hotel, que los españoles dejaron algo de mercadería sin comprar. Increíble!

Recordamos también la visita a la represa de Itaipú, tanto en el lado brasileño como en el para guayo.
Creo que merece destacarse la gentileza y la calidez de la gente de Puerto Iguazú.

Dejé para el final, algo que sucedió el primer día. Ese sábado cuando estábamos apenas llegados.
Con mi amigo Pablo Castañeda salimos del hotel buscando un lugar donde almorzar.
Mientras caminábamos escuché una bicicleta. A la pregunta de dónde podríamos ir a comer algo, nos recomendó un restaurante de la terminal. Más adelante detuvimos a otra persona y ante la consulta también nos recomendó el mismo lugar. Pero esta vez le agregó algo:
- Vayan de parte mía. Mi nombre es Valo.
Y nos dió un papel donde mencionaba que íbamos de su parte.
Cuando llegamos a Estación Sabores (así se llama ese lugar) lo mencionamos, pedímos los distintos platos, la bebida, el postre y el café.
Por supuesto que mientras disfrutábamos tan buena comida, no faltaron las bromas, las risas, los brindis y toda la alegría de volver a estar juntos.
Cuando pedimos la cuenta, nos sorprendió algo. La chica que nos atendía nos dice:
_ Señores, no nos deben nada. Esto fue una invitación de la casa.
Se imaginarán uestra sorpresa.
Llamamos a Daniel, el administrador del lugar y le agradecimos el gesto.
Luego consultamos los costos del restaurante y vimos que era muy conveniente.
Al comentarlo al resto de los integrantes del Tifloencuentro, muchos se agregaron para la cena del domingo.
También el lunes, el martes, el miércoles y el jueves nos tuvo allí disfrutando los sabores regionales.
Hasta pusieron a nuestra disposición un vehículo que nos llevaba y nos traía.
En la cena del día jueves incorporaron un personaje que nos acompañó con canciones folklóricas de las regiones argentinas.
No faltaron los bailarines, que se desplazaron entre las mesas, realizando sus coreografías entre sillas tan próximas que obligaban a desarrollos danzantes sumamente exclusivos!
Allí siguen aguardándonos los sabores de platos como el pacú, el suruví y el dorado.
También hubo degustación de un plato típico de la zona. Nada menos que yacaré.

Por supuesto que hay más, mucho más.
Pero creo que para tener una muestra de lo que fue un nuevo Tifloencuentro es suficiente.
Dejo para otros el relato de la cena de clausura en el Gran Hotel Casino, de los relatos en español y en catalán de Neuss, de todo lo que se compró Fransesc, de los cantores de cada país que nos deleitaron en cada oportunidad, de los chistes relatados por Antonio Perán Elvira, de las anécdotas del turismo aventura en plena selva misionera con el Canopy y el Rappel, donde tuvimos que caminar senderos muy poco accesibles, pero llenos de alegría.
La tarea de las chicas y muchachos que nos sirvieron de guías fue muy apreciada y festejada.
Pero hay tres palabras que simbolizan este Tifloencuentro Iguazú 2009.
Ellas tres encierran lo que vivimos: Risas, Comida y Agua!

Y finalizando este aporte, va un anuncio:
El proóximo tifloencueeentroo 2010, seraaá eeennn...
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Eel prooóximoo Tifloencueeenntrooo, seeraaá eeennn:
Agooossstooo deel 2010!

Un abrazo para todos.
Julián.

 


Publicado por PablolTFL @ 9:47 | 0 Comentarios | Enviar